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Yo acuso

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El otro día mientras me duchaba reflexioné sobre el asesinato de un joven agente a manos de un inmigrante violento en el Metro de Madrid.

Y aunque cierto es que el autor material del asesinato ha sido un subsahariano con numerosos antecedentes policiales con cuyo nombre no voy a empañar estas líneas, la muerte de Francisco Javier Ortega muy probablemente no hubiera tenido lugar sin una serie de personas y organismos que con su acción u omisión lo han propiciado, convirtiéndose por ello en responsables subsidiarios.

Y es por ello por lo que:

YO ACUSO a don Rafael Catalá, Ministro de Justicia, por no poner los medios necesarios para que un delincuente que ha sido detenido al menos en nueve ocasiones por delitos con violencia campe libremente por nuestro país.

YO ACUSO a don Jorge Fernández Díaz, Ministro de de Interior por no poner los medios necesarios para que nuestras fronteras dejen de ser coladeros de maleantes y de preocuparse más de los derechos de los delincuentes que de facilitar y apoyar -cuando no impedir- el trabajo de nuestros cuerpos y fuerzas de seguridad.

YO ACUSO a todos y cada uno de los 350 diputados cuya negligencia e incapacidad política y legislativa ha sido cómplice imprescindible y necesario para llegar a este grado de inseguridad ciudadana.

YO ACUSO a aquellas ONGS que de manera irracional se sitúan inmediatamente de parte de los delincuentes siempre y cuando estos sean inmigrantes, en una muestra flagrante de ese racismo que tanto dicen condenar y gracias al que tantas subvenciones de dinero español reciben.

YO ACUSO a todos aquellos periodistas doblegados al torticero "Manual de estilo sobre minorías étnicas" pues ellos son los responsables de encubrir y manipular ante la opinión pública el gravísimo problema de delincuencia inmigrante que sufrimos.

Y por último y no menos importante, YO ACUSO a todos esos seres blandos y repelentes que tan valientemente disparan desde detrás de su pantalla infamias contra un servidor público muerto. Tenéis suerte de que los compañeros de Francisco Javier Ortega estén obligados a servir y proteger a cualquier ciudadano, independientemente de que se lo merezca o no. Sois la escoria de la sociedad y yo no movería un dedo por vosotros.