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Genocidio español

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En las últimas semanas nos han anunciado una nueva bajada en las pensiones por la falta de cotizantes al sistema. Los motivos coyunturales son el alto desempleo, la baja productividad y que más del 70% de los inmigrantes no cotiza a la Seguridad Social. Pero hay un motivo estructural que se agrava cada año: la baja natalidad española.

En la actualidad nacen 470.000 niños al año en España, 100.000 menos de los que nacían hace treinta años. La situación se ha prolongado durante tanto tiempo que incluso la tasa de sustitución (2 hijos por mujer) sería insuficiente, por lo que habría que aumentar el número de nacimientos anuales en 280.000 más. La actual situación es insostenible y no sólo para sostener el Estado de Bienestar como dicen los izquierdistas o para pagar las pensiones como dicen los liberales, sino para algo mucho más importante: la supervivencia de la sociedad y de la nación españolas.

Con la actual crisis no parece que la cosa vaya a mejorar sino todo lo contrario. Con un 50% de paro juvenil y con cientos de miles de jóvenes volviendo a vivir con sus padres, es difícil que vayan a tener más hijos. Incluso los que trabajan es poco probable que vayan a hacerlo. Las reformas laborales neoliberales de los últimos tiempos, aumentando la precariedad y la temporalidad en el trabajo, disminuyendo el poder adquisitivo de los trabajadores, obligando a trabajar a los dos miembros del matrimonio, con jornadas demasiado largas, con demasiados empresarios poniendo todo tipo de trabas a las mujeres embarazadas... con todo eso la natalidad va a seguir bajando. Además, ¿para qué van a fomentar los empresarios que sus trabajadores tengan hijos? El único motivo sería el egoísmo empresarial. Desde el punto de vista del empresario, si la gente no tiene hijos ¿quién trabajará en sus empresas dentro de treinta años? ¿quién consumirá sus productos? Pero cuando ese mismo empresario tiene acceso ilimitado a la mano de obra barata del tercer mundo ¿para qué va a complicarse la vida con engorrosos permisos de maternidad para las españolas si puede traer a todos los extranjeros que quiera?

Pero no nos engañemos, hay más razones que las económicas y las laborales. El marxismo cultural dominante en los partidos y en los medios de comunicación, con su guerra entre sexos, su materialismo, su eliminación del componente no material de la existencia humana, su ridiculización de la familia y de la maternidad, su anti-nacionalismo (fobia que comparte con los neoliberales) que lleva a una parte considerable de la población española a niveles de auto-odio patológicos... todo esto acaba haciendo que la gente no quiera tener hijos, incluso aunque tenga una buena posición económica, como ocurrió durante los años de bonanza económica.

La prueba de que no todo es economía es que los inmigrantes marroquíes, con tasas de paro muy elevadas, tienen una natalidad superior a la de los españoles. Es verdad que el hecho de que todos sus gastos estén a cargo del contribuyente español influye, pero también es verdad que la inmigración musulmana no está (todavía) contaminada del marxismo cultural.

Las políticas públicas tampoco ayudan. España sigue siendo uno de los países de Europa que menos gasta en ayudas a la familia, situación que se mantiene (incluso se agrava) cuando gobiernan los “defensores de la familia” del PP. Suponemos que cuando en el PP hablan de defender a la familia se refieren a la suya propia, ya que no paran de enchufar a hermanos, primos, tíos y sobrinos en todo tipo de cargos públicos.

De la misma manera que el PP sigue sin tocar la Ley del Aborto, habiendo llegado en este momento a la cifra de casi 1,7 millones de abortos desde que se aprobó la primera ley en el año 1985. Igualmente, el PP sigue sin tocar una sola coma de todas las leyes ideológicas del PSOE, cuyo origen está en el mismo marxismo cultural.

La situación va a seguir igual. Nuestras élites políticas y económicas ya han decidido que la solución al problema es seguir importando de manera infinita población de ese pozo sin fondo que es el Tercer Mundo, población que irá sustituyendo de manera gradual a la población autóctona española hasta su total exterminio en unas pocas generaciones. El periódico Expansión lo ha dicho ya abiertamente: ”España necesitará un nuevo boom de inmigrantes cuando pase la actual crisis”, lo que demuestra lo que venimos afirmando en esta revista: la inmigración en España no es una inmigración laboral, sino de sustitución de la población. Por eso son ridículas las comparaciones de la actual inmigración-invasión que sufre España con la emigración española a Alemania de hace unas décadas. Este proceso de sustitución de la población tiene un nombre: GENOCIDIO.

A todos aquellos que se escandalizan cuando escuchan esto les invitamos a que cojan un diccionario y busquen la definición de genocidio y encontrarán una muy parecida a esta: “eliminación sistemática de un grupo nacional, étnico o religioso”. En ningún momento nombra que esa eliminación tenga que producirse por medios violentos. Un genocidio puede ser pacífico. Basta con hundir la natalidad del grupo nacional y étnico que se desea destruir y combinarlo con una importación masiva de extranjeros. La cuestión es si los españoles vamos a seguir pasivos mientras nos llevan al matadero o si vamos a reaccionar.

Los marxistas están encantados ante el genocidio del pueblo español, un pueblo al que odian desde siempre, un pueblo al que consideran “fascista”, “racista”, “colonialista”, “genocida”, “explotador”, “ultra-católico”... para ellos, la desaparición de España será una bendición para la humanidad. Por su parte, los neoliberales, desde su ideología apátrida, anti-nacional y ultra-individualista, ni siquiera consideran que exista un pueblo español. Para ellos sólo existen los “individuos”. Marxistas culturales y neoliberales económicos coinciden es este punto fundamental. Para ellos las personas somos perfectamente intercambiables. Si desaparece la población española se cambia por otra y aquí no ha pasado nada. Pero ¿de verdad no pasará nada?

En resumen, si queremos acabar con el holocausto demográfico español hay que tomar muchas medidas, pero la primera debe ser erradicar de la sociedad las dos ideologías que lo han provocado: el marxismo cultural y el neoliberalismo económico.

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