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Invierno Islamista

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Tras dos años de revueltas sociales, en Egipto gobierna una coalición de integristas islámicos liderada por Los Hermanos Musulmanes, una organización integrista fundada en 1928 y que ha sido el origen de la mayoría de los grupos integristas y terroristas islámicos. Este ha sido el resultado de la llamada “primavera árabe” que iba a llevar la “libertad y la democracia” a Egipto. Aún incluso cuando en Túnez, tras un proceso muy similar, el gobierno resultante había implantado la sharia o ley islámica, nuestra inefable prensa occidental seguía alabando el proceso que  vivía Egipto.

¿Qué es lo que ha pasado exactamente en Egipto? Pues que su población se ha doblado en muy poco tiempo, pasando de cuarenta a más de ochenta millones de habitantes ¿y de dónde ha salido ese aumento demográfico? de la población más integrista. En unas pocas generaciones, los integristas se han dedicado a tener tres, cuatro, cinco o seis hijos cada uno, con lo que su número ha crecido de manera exponencial hasta que se han convertido en la mayoría de la población. Y evidentemente, cuando los integristas se han dado cuenta de que son la mayoría, es cuando han pedido “democracia”. Si la mayoría de la población es integrista votará a un partido integrista. Es un proceso similar al que ocurrió en Turquía. Es cierto que en esta “primavera árabe” han intervenido personas que realmente quieren más libertad en Egipto, pero por desgracia para ellos, han interpretado el papel de tontos útiles para acabar con un régimen que, era autoritario, es cierto, pero también laico y opuesto al integrismo islámico.

Este aumento demográfico integrista está haciendo que un país musulmán tras otro caiga en el integrismo islámico. En aquellos países aliados de USA-Israel, como Marruecos, Arabia Saudí, Bahrein y Jordania, se le pone cierto freno, en aquellos que se oponen a USA-Israel, como Siria o Libia, se ayuda a dichos integristas. De una manera o de otra, la frontera sur de Europa (y de España) se va a convertir en zona islamista gracias a la demografía.

La pregunta es ¿cuándo pasará esto en España? En nuestro país ya hay más de millón y medio de musulmanes cuyo aumento demográfico es mucho mayor que el nuestro. Mucha gente habla del peligro de una mayoría islámica en España pero es mucho peor. Ni siquiera han de ser la mayoría. Una minoría cohesionada puede hacerse con el control de un país si se enfrenta a una mayoría desorganizada, dividida y desarraigada como le ocurre a la población española. Ahí está el caso reciente de Francia, donde el 93% de los musulmanes votó por el candidato socialista Hollande dándole la victoria. Lógicamente, pedirán que Hollande les devuelva el favor, en forma de seguir facilitando la expansión del islam por toda Francia. Es cuestión de tiempo que en España pase lo mismo. De momento, los marroquíes ya podrán votar en las elecciones municipales de 2015 (favor que les hizo Zapatero, y que por supuesto ha mantenido Rajoy). Y también hay ya cientos de miles de musulmanes con la nacionalidad española.

Ahora bien ¿ha sido sólo la demografía? Como hemos comentado, en países como Libia y Siria los islamistas han necesitado ayuda para conseguir sus objetivos, ayuda ofrecida en función del conflicto Israel-Irán, especialmente en el caso sirio. En efecto, en este momento, la posibilidad de que el país persa consiga armamento nuclear es el principal problema para Israel. En un primer momento, se barajaron dos posibilidades para impedirlo: una invasión directa por parte de Estados Unidos o un ataque preventivo por parte de Israel, opciones que no acaban de llevarse a cabo sea por las dificultades logísticas y económicas, por miedo a Irán y a las represalias ruso-chinas o incluso por oposiciones internas en los ejércitos de USA e Israel.

Por lo tanto, se ha decidido una nueva estrategia, que consiste en fomentar el odio religioso entre las dos principales facciones religiosas del islam: sunitas y chiítas. Las diferencias entre ambas vienen del siglo séptimo, tras morir Mahoma. Los sunitas creían que el sucesor de Mahoma debía ser elegido por un consejo de sabios entre los miembros más destacados de la comunidad mientras que los chiítas defendían una especie de monarquía hereditaria a partir de Alí, yerno de Mahoma. Con el tiempo, estas diferencias se fueron ampliando a otros aspectos teológicos.

Irán es chiíta y no es árabe, y la posibilidad de que tenga armamento nuclear provoca recelos en países sunitas árabes. En consecuencia, para contrarrestar al régimen integrista chiíta iraní, lo que está haciendo la coalición USA-OTAN-Israel-Turquía-Arabia Saudí es fomentar la existencia de movimientos integristas sunitas en la zona, convertir Oriente Medio en un polvorín desde el Líbano hasta Iraq, pasando por Siria y provocar una guerra inter-religiosa entre musulmanes que obligue a intervenir a Irán para ayudar a sus co-religionarios chiítas de otros países, provocando problemas al país persa que le hagan olvidarse de Israel. Y si esa guerra inter-religiosa no surge de manera natural, no es muy complicado instalar en la zona a varios comandos formados por servicios secretos anglosionistas disfrazados de “terroristas islámicos” que se dediquen a cometer atentados de falsa bandera contra comunidades sunitas y chiítas para encender la mecha. Esta guerra sería una especie de repetición de la guerra Iraq-Irán de los años 80, guerra que perdieron ambos países y cuyo único vencedor fue Israel.

Para conseguirlo, la coalición mencionada busca romper cualquier movimiento anti-sionista del mundo islámico en el que exista una colaboración sunita-chiíta. Un ejemplo de esto es el eje Irán-Siria-Hizbullah-Hamas. Irán y Hizbulla son chiítas, mientras que la mayoría de sirios y Hamas son sunitas. Pero trabajaban juntos. Si cae Siria, caerá el eje e Irán quedará aislado. Además, Hamas se está alejando de dicha alianza y acercándose a Egipto. Otro movimiento que había superado la separación sunitas-chiítas era el nacionalismo árabe, movimiento anti-sionista pero también anti-integrista islámico, cuyo declive empezó con la caída de Saddam Hussein y ha terminado de producirse con la “primavera” árabe.

En resumen, se trata de que los musulmanes se maten entre ellos para defender los intereses del sionismo y del capitalismo internacionales. Convertir parte de Oriente Medio en un avispero y luego forzar a Irán a meterse dentro; influir en el acceso a sus recursos naturales, sobre todo gas y petróleo (se cree que en Siria están las mayores reservas de gas de la cuenca del Mediterráneo, tema fundamental en la guerra energética entre USA y Rusia para abastecer a Europa de energía). En el caso de Israel, crear problemas a sus principales enemigos, quedarse definitivamente con los Altos del Golán sirios y también con los recursos hídricos de la zona, además de que una situación caótica cerca de sus fronteras le servirá de excusa perfecta para continuar su guerra contra los palestinos y seguir rodeándose de muros y vallas para “impedir la entrada de terroristas”, cuando el auténtico motivo es impedir la entrada de inmigrantes para que Israel siga siendo un Estado étnicamente judío.

 

 

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