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“No te preocupes mamá, no pasa nada”

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Una mañana del mes de enero del 1975 los chicos del colectivo extraparlamentario del Instituto Molinari entraron en el aula de Sergio, interrumpieron la clase, silenciaron la débil resistencia del profesor, sacaron a Ramelli a la fuerza de su mesa y de la clase. Nadie se atrevió a detenerlos. En el pasillo comenzó el juicio, escupitajos en la cara, insultos: ''Contigo acabamos de empezar, Ramelli''.

Nos hallamos en la Milano de los años 70, donde matar un fascista no es un delito. En el Milán donde la violencia antifascista era capaz de acabar con la vida de un adolescente y de jactarse de ello.

A principios de 1975 el profesor de letras de la sección J, Giorgio Mellitton, se opone a las violencias contra Ramelli. Después de las vacaciones de Pascua pidió que le trasladasen después de las numerosas críticas y amenazas.

La mañana del 13 de enero de 1975 Sergio es inmovilizado, fotografiado y obligado a pintar de blanco unas pintadas fascistas. Obligado por un grupo de chavales de su edad. Una vez en casa no dice nada a su madre. Pese a las insistentes preguntas Sergio no quería cambiar instituto.

El 3 de febrero de 1975 sus padres consiguen convencerlo. Sergio y su padre se presentan en el colegio para aligerar los trámites burocráticos. En el pasillo padre e hijo son agredidos. Sergio se desmaya tras varios golpes y los profesores son agredidos a su vez mientras escoltaban a los dos hacia la salida. Una vez que todo parecía haber terminado llegaron las pintadas: ''Ramelli fascista, eres el primero de la lista''. Comenzaron también las llamadas, las emboscadas en la puerta del bar mientras está con su hermano.

Llegó el 13 de marzo, era la una menos diez, y no le dio tiempo a terminar de aparcar el scooter cuando comenzó la agresión. Lo estaban siguiendo desde hacía tiempo, lo sabían todo, los estudiantes de medicina armados con llaves inglesas (les llamaban ''los fontaneros”). Ramelli cayó en coma y fue llevado al hospital policlínico. Sus amigos no pudieron ir a visitarle dado que estaba enfrente de la Universidad Estatal y sus asesinos se posicionaban a la entrada para ver las caras de quienes iban a visitarle. Los días sucesivos su hermano Luigi fue amenazado de acabar como Sergio por otros antifascistas bajo su casa. Las amenazas llegaron a tal punto que los padres convinieron en hacer salir a su otro hijo Luigi de Milán.

A las 10 horas del 29 de abril de 1975 terminó el suplicio y Sergio salió del coma llevado por la muerte.

El 29 de abril, desgraciadamente, coincide con el asesinato de otros dos héroes. Enrico Pedenovi y Carlo Borsani.

Pedenovi fue asesinado por un comando de extrema izquierda del grupo terrorista ''Prima Linea'' en respuesta a la muerte de un joven de izquierdas. Enrico era un militante del MSI de 50 años y trabajaba como consejero en la provincia de Milán. El 29 de abril 1976 se disponía a ir a la conmemoración de Sergio Ramelli, asesinado apenas un año antes. A las 7:45 de la mañana, mientras repostaba en una gasolinera, fue ajusticiado por el comando terrorista. Más tarde se supo que fue elegido a causa de la extrema facilidad con la que se le habría podido matar.

Nos trasladamos ahora al final de la Segunda Guerra Mundial, era el periodo de la creación de la República Social Italiana en el norte, la última resistencia antes de la llegada del caos del mundo moderno. Los que se adhirieron a ella sabían que probablemente no vivirían mucho, pero eran las circunstancias del momento, morir o traicionar, y algunos lo tenían muy claro. Es el caso de Carlo Borsani, militar italiano decorado con la medalla al valor militar. Inválido a causa de los combates fue asesinado por los partisanos el 29 de abril de 1945, un día después de Mussolini. Su cadáver fue arrojado en un camión de la basura tras haber sido paseado por las calles de Milán con un cartel: ''Ex medalla de oro''.

Camerata Sergio Ramelli ¡Presente!

Camerata Enrico Pedenovi ¡Presente!

Camerata Carlo Borsani ¡Presente!